Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Viernes, 28 de marzo de 2008
Bogotá, D.C., Colombia
Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes y también los que están a través de internet o del satélite Amazonas en Puerto Rico, en Venezuela, en Brasil, en todo Colombia, en Ecuador, en Perú, en Chile, en Bolivia, en Uruguay, en Argentina, en Norteamérica y también en los demás países que nos están escuchando y viendo en esta ocasión. Que las bendiciones de Eterno sean sobre todos ustedes.
Un saludo muy especial para el doctor Miguel Bermúdez Marín en donde se encuentra en estos momentos: Washington, o sea, que está un poco lejos, pero Miguel, que Dios te bendiga y te guarde y te use grandemente allá en Su Obra. Y un saludo muy especial también para el doctor Salomón Cunha y la doctora Kélita de Cunha.
Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 24, verso 14, que dice:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
“EL MENSAJERO CON EL EVANGELIO DEL REINO.” Ese es nuestro tema para esta ocasión, pues Cristo dice que será predicado el Evangelio, pues tiene que haber alguien que lo predique.
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todo es asi tiene que venir un ungido un elias un eviado de jesucristo preparando un pueblo una nacion un hombre de carne y hueso un profeta como en todos los tiempo asi sera en este tiepo un predicador osea un angel mensajero hablando todo lo que jesucristo atrabes de ese ungido quiera esplicarle a sus ovejas ese es mi consecto ok