Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Viernes, 4 de abril de 2008
Chicago, Illinois, Estados Unidos
Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes países. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.
Para esta ocasión leemos en el libro de los Hechos, capítulo 3, versos 18 en adelante, y nos dice así el apóstol San Pedro ungido con el Espíritu Santo:
“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable.”
Dice:
“Y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.”
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
“LA RESTAURACIÓN (¿de qué?) DE TODAS LAS COSAS.”
Para cada cosa que Dios va a hacer hay un tiempo, porque en el programa de Dios hay tiempo para todo: tiempo para sembrar y tiempo para cosechar, tiempo para nacer y tiempo para morir.
Y ahora, para la restauración de todas las cosas también hay un tiempo.
“EL TIEMPO DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”
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