Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Domingo, 20 de abril de 2008
Goiania-GO., Brasil
Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo, en este día en que el pueblo hebreo está celebrando todavía la Pascua que comenzó ayer (pero que comenzó luego de la caída del sol), y ya ayer en la noche era la cena de la Pascua, como se efectuó allá en Egipto, en donde el cordero pascual que habían sacrificado por los primogénitos, su sangre había sido colocada en el dintel y los postes de las puertas de los hogares hebreos, que vivían allá en Egipto.
Y el cordero era asado, o sea, en fuego; y durante la víspera de la Pascua y luego durante la noche de la Pascua, ya lo tenían asado dentro de los hogares y tenían la cena, comían todo el cordero (lo que sobraba lo quemaban en fuego) y luego de comer el cordero, encontramos que era la salida ya bien temprano, amaneciendo; o sea, que el pueblo ya cuando tenía que salir durante ese tiempo de la Pascua… y luego, encontramos que durante la noche de la Pascua estaban muriendo los primogénitos en Egipto, pero estaban seguros los primogénitos de los hebreos, porque la sangre del cordero pascual estaba aplicada en las puertas, en los postes y el dintel de las puertas de los hogares hebreos, lo cual les aseguraba la vida a los primogénitos hebreos. Ellos tenían la revelación de cómo preservar la vida de sus hijos primogénitos. Era sencillo pero funcionaba (funcionó). Y los que no tenían aplicada la sangre del cordero pascual, murieron, esos primogénitos, de los hogares egipcios.
Ahora, todo eso sucedió realmente en Egipto para la liberación del pueblo hebreo, y para la preservación de los primogénitos hebreos, para así llevarse a cabo la redención de Israel, ser libertados y llevados a la tierra prometida. Llamamos la salida de Israel de Egipto: “El éxodo del pueblo hebreo (o sea, la salida del pueblo hebreo).”
Y ahora, veamos aquí lo que nos dice Dios a través del profeta Isaías, en el capítulo 43, verso 1:
“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.”
“EL DÍA DE LA REDENCIÓN DE ISRAEL.”
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